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Pistolas clavadoras: Fuerza y precisión para una máxima fijación

24 agosto, 2018 | Por pconstruye
Pistolas clavadoras: Fuerza y precisión para una máxima fijación
Materiales y Equipos

Introducida en el mercado en 1950, la primera clavadora funcionaba con aire comprimido, cobrando protagonismo en la construcción de revestimientos para pisos y subsuelos, ya que tenía capacidad para alojar unos 500 clavos y disparar 60 clavos por minuto. Actualmente existe una amplia variedad de este tipo de equipos, y cada una con prestaciones únicas para optimizar las labores en obras.

El clavo y el martillo son las herramientas manuales básicas para las tareas de montaje e instalación de mobiliario, carpintería, tapicería y decoración, etcétera. No obstante, en proyectos de mayor envergadura, como la construcción de una vivienda o la instalación de pisos de madera, el martillo deja de ser una solución práctica.

En estos casos, es preciso usar una pistola de clavos, debido a su gran velocidad para dispararlos, incrustándolos por completo en una pieza de madera en apenas una fracción de segundo, y también por su capacidad para generar ahorro de horas de trabajo.

¿Cómo funciona la pistola clavadora? Una tira de clavos es cargada en el cartucho de la herramienta. En el extremo del cartucho hay un tambor que aloja el percutor o pistón, de modo que un resorte ubica el primer clavo de la tira delante de este percutor.

Una vez que la herramienta es conectada al suministro de energía y se presiona el gatillo, ese primer clavo se expulsa violentamente del tambor, penetrando luego en el material a sujetar. La fricción provoca la fusión del pegamento que contiene el clavo, el cual, al fundirse, sostiene firmemente el clavo en su posición.

Principalmente, las clavadoras se dividen de dos maneras: según la fuente de energía que usan para funcionar y según la tarea a realizar, la que a su vez determina el calibre de los clavos a usar, por ejemplo, entre calibre 15 y 23.

Las clavadoras más comunes, según la fuente de energía, son las neumáticas, las accionadas con gas y las eléctricas, con o sin cable. Las accionadas con pólvora son muy poderosas y especialmente indicadas en trabajos donde la madera debe sujetarse al metal o al hormigón, por ejemplo, en la construcción en seco.

La mayoría de las clavadoras incorporan un sistema de seguridad por el cual el clavo se expulsa únicamente cuando la zapata se presiona contra la superficie del material antes de pulsar el gatillo. Esto impide que la herramienta se dispare accidentalmente y pueda causar lesiones al usuario.

Asimismo, según la tarea a realizar, existen clavadoras para montaje de estructuras, para montaje de techos, para clavos pequeños sin/con cabeza, para acabados, para pisos, para hormigón, pistolas grapadoras, principalmente.

La clavadora para estructuras es la más poderosa para el armado de encofrados, por ejemplo, un cobertizo, cerco o plataforma de madera en el jardín, estructuras de madera de casas o edificios, ya sea mediante construcción tradicional o en seco.

(El informe completo se encuentra en la edición impresa y virtual de su revista Perú Construye Ed. 54. Regístrate en el Club de Suscriptores y accede a todas nuestras publicaciones).
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